Retazos de temas que me han interesado alguna vez, experiencias vividas, recuerdos, libros leídos, textos perdidos y rescatados, films que han dejado una impronta en mi memoria, pero también proyectos no realizados o postergados...







sábado, 23 de marzo de 2013

JESUCRISTO EN EL CINE

      Reflexiones de un cristiano de a pie                                                                                             




                                                                                                                       A Francisco Solinas Leoni





E n vista de las próximas celebraciones de la Semana Santa valdría la pena revisar la presencia de Jesús en el cine. Pareciera algo muy fácil: bastaría consultar una enciclopedia de cine y hacer un catálogo de todas ellas, con su respectivo comentario más o menos original, más o menos repetitivo.  Pero no es así. La dificultad no reside en la falta de material sino en el exceso, y en la consideración de la pertinencia de ese material para tratar el tema "Jesús" con un mínimo de propiedad.
Recuerdo un artículo de Rodolfo Izaguirre en el cual decía que la figura de Jesús había sido muy mal tratada en el cine (que no es lo mismo que maltratada). Cito de memoria, pero creo que la frase era algo como "...El Redentor no ha tenido suerte en el cine...".
Otros autores como García-Escudero han escrito también con profundidad acerca de la dificultad de filmar lo sagrado. Reproduzco textualmente:

"Pero ¿dónde está el cine religioso? No es auténtico cine religioso, más que en contados momentos el cine espectacular...no obstante su indiscutible, y pienso que beneficioso impacto popular. Les falta el escalofrío del verdadero contacto con el misterio.
Hay que reconocer que un cine auténticamente religioso es muy difícil de conseguir, puesto que lo religioso, en cuanto es la referencia de todo lo creado a su Creador, no está aparte del mundo, sino metido en el mundo, pero de incógnito. Podríamos decir; manifestándose dentro de las cosas, como una filigrana oculta o como una luz interior que les da sentido, pero hay que descubrir y cada cual debe descubrir por sí mismo, sin que lo lleven"

Una serie de films de los que sólo guardo un remoto recuerdo, la constituyen la mexicana El Mártir del Calvario, de Miguel Morayta, con Enrique Rambal, o la producción hollywoodiense  La historia más grande jamás contada, de George Stevens, así como la versión de 1961 de Rey de Reyes, de Nicholas Ray. No las he vuelto a ver recientemente, ni a la más reciente Jesucristo Superstar, de Norman Jewison. Por eso no me referiré a ninguna de ellas, como tampoco a aquellas en donde aparece Jesús de manera tangencial: una imagen de Jesús crucificado que dialoga con un niño en Marcelino, pan y vino, de Ladislao Vajda, o la sección dedicada a Jesús en Intolerancia, de Griffith, ni  haré comentario alguno sobre excelentes películas directa o indirectamente alusivas a la vida del Salvador, como Nazarín, de Buñuel. o El que debe morir, de Jules Dassin. La lista se haría interminable y latosa.  En el apartado "Películas sobre Jesús" en Wikipedia  aparecen 125 títulos relacionados, y sospecho que el catálogo es más largo. No obstante, el Prof. Peio Sánchez, a quien citamos al final de esta entrada, escribió recientemente una reseña exhaustiva y amena.  En este artículo me limitaré sólo a las películas que he visto recientemente o he vuelto a ver, y que por su tratamiento en el guión, por el enfoque del director, o por la relevancia actoral, me han motivado a darles una consideración aparte.

La espalda de Jesús


Ben Hur, de William Wyler (1959).
Se trata de un relato tipo "vidas paralelas". Judá Ben-Hur nace aparentemente en la misma fecha que el Salvador, y su vida de príncipe judío se ve trastornada al ser llevado a las galeras por una denuncia falsa de su antiguo amigo y ahora tribuno Messala.  La historia de la prisión de Ben Hur, su ulterior adopción por el cónsul romano Quinto Arrio y la venganza contra Messala siempre estará marcada por sucesivos encuentros con la de Jesús, a quien nunca se le ve la cara ni se le escucha la voz: generalmente aparece de espaldas. Ambas historias marchan paralelas hasta hacerse convergentes justo en el momento de la Pasión de Cristo, a quien reconocerá como aquel que lo socorrió en su cautiverio. La crucifixión de Jesús y la curación de su madre y su hermana de la lepra hará que el vengativo auriga hebreo, lleno antes de odio, experimente una transformación interior y conversión . Una de las secuencias más llamativas de esta película es la de la sangre que desde la Cruz va derramándose a tierra y corre por los arroyos de Jerusalén durante la tempestad que acompañó la muerte de Jesús, como significando la acción purificadora y sanadora del sacrificio del "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".  Siempre talentoso, William Wyler logra conmover religiosamente al espectador (...por lo menos, a mí...) en esta superproducción millonaria que mereció por primera vez 11 estatuillas de la Academia.
 





             
El Espíritu sopla donde quiere.


El Evangelio según San Mateo (Pier Paolo Pasolini) 1964
La única película religiosa que me interesó en la adolescencia y juventud vino de un cineasta y poeta comunista y presuntamente ateo, Pier Paolo Pasolini. Filmada en blanco y negro en el sur de Italia, con actores aficionados, a la manera del neorrealismo italiano,
El Evangelio  de Pasolini  ha llegado a ser definitivamente la más fresca de todas las versiones cinematográficas sobre Jesús, la más sencilla y fiel al Evangelio, por su contenido y su forma. Pareciera, dijo alguien, que el director agarró con una mano el texto de San Mateo, con la otra mano la cámara y se hubiera puesto a filmar, sin ningún otro aditamento. Claro que esto no es tan sencillo. Pasolini hizo varios viajes a Palestina buscando localizaciones y no le gustaron por encontrarlas con "demasiado comercio".

Al final se decidió rodar en poblaciones del sur de Italia en las regiones de Potenza, Tarento, Isola di Capo Rizzuto y Bari. para el rodaje.  La música juega un papel no sólo expresivo sino metafórico, como lo haría después alguien tan diferente como Kubrick. Usa la Misa Luba, una composición hecha por el padre Guido Haazen, un misionero franciscano en el entonces Congo Belga, que utiliza cantos congoleses con el texto de la misa en rito latino, la Pasión según San Mateo de Bach, la música incidental de Prokofiev para la película de Eiseinstein "Alejandro Nevsky" y el negro spiritual "Sometimes i feel like a motherles child". El sindicalista español de 19 años Enrique Irazoqui encarna al Jesús más creíble del cine, superando al mismísimo Robert Powell del "Jesús de Nazaret" de Zeffirelli.
Esta película fue dedicada a la memoria de Juan XXIII, quien acababa de fallecer y contó con la actuación de Susanna Pasolini, madre del director, sin ninguna experiencia en la actuación, al igual que la mayoría del elenco del film.
Cedo la palabra una vez más a García Escudero: "Éste es el camino de los evangelios auténticos...es el camino de Pasolini, limitándose a reflejar. como si se tratase de un documental de ahora mismo, la humanidad de Cristo, su rostro, la tierra que pisó y las gentes con las que convivió, sin falsos respetos, sin necesidad siquiera de creer"


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La versión canónica... O casi...




Concebida como una miniserie para la televisión Jesús de Nazaret, de Franco Zeffirelli (1977) es una cuidadísima producción filmada en Túnez y Marruecos, con una duración de 371 minutos. En Venezuela se exhibió primero en la pantalla grande, con algunos cortes, en dos partes.  Basada en los cuatro evangelios, con un guión donde participó Anthony Burgess, el novelista católico inglés, autor de "La Naranja Mecánica". Posteriormente se presenta la versión completa para televisión. Zeffirelli incorpora algunos episodios que no aparecen en las Sagradas Escrituras, como el ambiente político-religioso en la Galilea del año I A.C., la intervención de Santa Ana en el matrimonio de José y María y los acontecimientos que precedieron la anunciación del Ángel (aquí sólo perceptible por María), diálogos entre Herodes el Grande y los funcionarios romanos y el Bar-Mizvah del joven Jesús, que aparentemente es un dato anacrónico, pues parece que este rito no aparece en judaísmo hasta la Edad Media (que me corrijan los entendidos). Tampoco la visita de los Magos ocurre por instigación de Herodes sino que es un hecho independiente del que éste se entera mediante unos espías. Hay también bastantes secuencias que se suelen llamar Mc Guffins, es decir, goznes o articulaciones que sólo sirven para que el relato continúe. A la inversa, episodios bíblicos como las tentaciones en el desierto o  las bodas de Caná brillan por su ausencia. Sin embargo, Zeffirelli resuelve cinematográficamente una de las más hermosas parábolas del Evangelio de Lucas, como lo es la del Hijo Pródigo (Lucas 15: 11-31) en el contexto de una inicial animadversión entre Pedro y Mateo (llamado Levi) por ser éste un publicano o recaudador de impuestos. Los israelitas despreciaban a los recaudadores de impuestos por ser "corruptos agentes del imperio". Además, en casa de Levi se reunían prostitutas y gente de mala fama.  En la película, Jesús se auto-invita a la casa de este último, sin hacerle caso a los apóstoles del inconveniente de tratar con gente impura o pecadora. Al llegar a casa empieza a contar la mencionada parábola estableciendo, sin decirlo, un paralelismo entre el hijo pródigo/Levi-Mateo, por una parte y el hijo mayor/Pedro (quien se niega a entrar en la casa). Todos conocemos la parábola, pero situada en este ambiente y situación resulta tan conmovedora como si se la hubiera escuchado por primera vez.  Las conocidas palabras: "Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado",  logran que Pedro entre en la casa de Levi y se reconcilien, y que aquél forme ahora parte del grupo de los Doce.
Es magistral la actuación de Robert Powell. A 36 años del estreno y después de haberla visto total o parcialmente en la televisión en los días santos, siguen impactando y conmoviendo los encuentros de Jesús con sus interlocutores. La voz de Powell le confiere una gran verosimilitud al hecho reseñado en las Escrituras de la autoridad con que hablaba, a diferencia de los escribas, fariseos y maestros de la Ley. Esta es una de las razones por las que no me gusta el doblaje. Es inimaginable lo espantoso que resulta en este caso, lo que se hace extensivo al resto de los actores. La de Olivier como Nicodemo, o la de Quinn como Caifás son estupendas e insustituibles.
Zeffirelli es preciosista y su puesta en escena es lujosa pero no pomposa, rebosa veracidad. Las tomas del Templo de Jerusalén son magníficas. Al igual que en el caso de Pasolini, hay planos en que se nota el deseo de imitar a los pintores medievales o del renacimiento.

La traición de Judas es en el film producto del engaño de Zerah, personaje que no es mencionado en los evangelios canónicos. Zeffirelli inventa  a este personaje para evitar el tratamiento de la traición, un tema escabroso desde el punto de vista teológico..

¿Qué se puede decir de este film tan "políticamente correcto", tan bellamente filmado por el escrupuloso Zeffirelli, tan bien interpretado no sólo por Robert Powell sino por ese elenco de lujo que lo acompañó, donde aparecen entre otros Laurence Olivier, Fernando Rey, Christopher Plummer, James Mason, Anne Bancroft, Claudia Cardinale, Anthony Quinn, Peter Ustinov, Michael York, Rod Steiger y  la argentina Olivia Hussey, quien repite con Zeffirelli después del éxito de "Romeo y Julieta"?
Quizá objetaría ese joven Jesús hijo de una María de ojos verdes oscuros  (Olivia Hussey) con esos ojos tan azulitos de estampita, el estado como de trance y los gestos temblorosos de Powell cuando multiplica los panes, o las mencionadas ausencias de pasajes que muestran la humanidad de Jesús, como las tentaciones del desierto, la sed que experimentó en el pozo de Sicar, que le hizo pedir de beber a la samaritana. Aunque la interpretación de Powell es majestuosa, el énfasis del director no digo que llegue a la herejía monofisita (Jesús sólo tendría una naturaleza divina) pero lo hace algo alejado del común de los mortales. Se ha dicho que el actor no disfrutó de su papel durante el rodaje por el hecho de que no podía parpadear.



El "Jesús" de Zeffirelli convenció y llegó para quedarse. Y la veremos de nuevo en la televisión en esta Semana Santa y en las siguientes y por los siglos de los siglos, Amén.
"Jesús de Nazaret", de Zeffirelli, es para muchos, la versión definitiva, canónica...












No te quedes dormido en la cruz 



La última tentación de Cristo (Martin Scorsese) 1988


Si el Jesús de Zeffirelli bordea (sin entrar) el monofisismo, el de Scorsese cojea del otro pie, recordando por lo menos dos herejías cristológicas: el nestorianismo (en Jesús habría no sólo dos naturalezas, sino dos personas o sujetos) y el adopcionismo (Jesús no es el Verbo que se hace hombre sin dejar de ser Dios, sino solamente un hombre a quien Dios adopta y le confiere un poder divino para que lleve a cabo su misión en el mundo). En todo caso, Scorsese deja las cosas bien claras al comenzar el film, con la siguiente explicación:

 "Este film no está basado en los Evangelios sino en una novelesca exploración del eterno conflicto espiritual".

Y ¿Cuál es esa "novelesca exploración del eterno conflicto espiritual"?

Es la novela homónima de Nikos Kazantzakis, de la cual Scorsese coloca como epígrafe del film el siguiente fragmento:



"La substancia dual de Cristo, el anhelo tan humano, tan sobrehumano, del hombre, por alcanzar a Dios, ha sido siempre un profundo e inescrutable misterio para mí. Mi principal angustia y la fuente de de todas mis alegrías y tristezas desde mi juventud, ha sido la incesante y despiadada batalla entre el espíritu y la carne y mi alma, la arena donde esos dos ejércitos han chocado y se han reunido"
(Nikos Kazantzakis. Del libro La última tentación de Cristo. Las negritas son mías).

Si bien es cierto que Kazantzakis habla de substancia dual (posiblemente escribió "ousía" en griego) y no de dos personas, como en Nestorio, el personaje-Jesús de la película se muestra como un ser humano dubitativo, disociado, incongruente, sin una clara conciencia de sí, que percibe a Dios como un antagonista, tal como lo muestran las respuestas a un discípulo del maestro que se le apareció después de muerto y le dijo que él (Jesús) era el Elegido.

"¿Tú crees que es una bendición saber lo que Dios quiere? Yo te diré qué es lo que él quiere. ¡Él quiere empujarme al abismo! ¿Acaso no puede él ver lo que hay dentro de mí? Todos mis pecados. Soy un mentiroso. Soy un hipócrita. Tengo miedo de todo. No digo la verdad. No tengo valor. Cuando veo una mujer me sonrojo y miro hacia otro lado. La deseo, pero no la tomo, a causa de Dios, y esto me hace sentir orgulloso. Luego mi orgullo arruina a Magdalena. No robo, no peleo, no mato. No porque no quiera, sino porque tengo miedo. Quiero rebelarme en contra de tí. En contra de todo...en contra de Dios, pero...tengo miedo. ¿Quieres saber quiénes son mi madre y mi padre? ¿Quieres saber quién es mi Dios? El miedo. Si ves dentro de mí, eso es todo lo que encontrarás...Lucifer está dentro de mí. Él me dice: "Tú no eres el hijo del rey David. Tú no eres un hombre. Tú eres el Hijo del hombre. Y más, el Hijo de Dios. Y más que eso: eres Dios".

"La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese (1988) es quizá la película sobre Jesús que mejor usa el lenguaje cinematográfico: un guión coherente y bien trabado. Una fotografía de gran intensidad y belleza. La dirección sigue un ritmo trepidante desde el comienzo, subrayado por el ritmo y la instrumentación de la música de Peter Gabriel. Los pasajes conocidísimos de la vida y pasión de Cristo son  narrados apabullantemente con el uso frecuente de elipsis, movimientos de cámara (especialmente planos-secuencia) y una original puesta en escena que hacen que parezcan algo nuevo, desconocido. Una obra apasionada y sincera, profundamente existencial. La interpretación de Willem Dafoe como Cristo es intensa y convincente. Lo mismo cabe decir de Harvey Keitel, quien se apropia de un Judas atípico, pero revolucionario típico, que a veces parece cogerse la película para sí si no fuera por el Magnífico Dafoe, mientras Bárbara Hershey logra representar una Magdalena irresistible. El Ángel de la Guarda (que ya sabremos para quién trabaja) lo interpreta muy bien Juliette Caton.


Curiosamente, el episodio  ficticio de la "última tentación" y lo que sigue,  que es lo que más ha generado escándalos y anatemas, tiene una base en la Sagradas Escrituras: en el Evangelio de Lucas, capítulo 4, versículo 13, después de finalizadas las tentaciones del desierto, el evangelista nos dice:

"Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta el tiempo oportuno"  (Lucas 4:11)

Debo aclarar también apasionada, sincera y existencialmente que éste no es el Jesús en el que yo creo, el Jesús a quien espero y al que deseo amar y seguir. Pero así lo concibió Scorsese y así nos lo contó. Su palabra vaya delante.

Lo que sigue es spoiler, para quien no desea le revelen detalles de la película:

Una secuencia que me desagradó desde la primera vez que vi la película es la caricatura que hace Scorsese de San Pablo, a quien presenta como un mal predicador de barrio, parecido a los de  las sectas que pululan en Estados Unidos y también en Venezuela y en Latinoamérica en general. Pablo es dibujado como un oportunista a quién no le importa el hecho de que Cristo no hubiera muerto realmente en la cruz (es decir el Jesús histórico) pues lo que realmente le interesa es darle droga religiosa al populacho. Sé que todo esto ocurre en medio del sueño o delirio que vive Jesús durante su última tentación, pero aún así, era algo innecesario, fuera del tema que trata la película y el tono sincero que se le da a la biografía de Jesús. ¿Para qué denigrar de alguien que históricamente se sabe mantuvo contacto con el grupo de los Doce, aunque a veces discrepara de ellos? En la Primera Carta a los Corintios, Pablo cuenta lo de las apariciones de Jesús resucitado a los apóstoles como algo previo a su experiencia en el camino de Damasco, destacando que él era el último de los apóstoles, indigno de ser llamado apóstol, en todo caso se considera "como un aborto". Asimismo admite que "si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana".
¿A qué esta animadversión a la figura de Pablo, quizá la más documentada históricamente?



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El Templo- de mármol y oro- es el templo de su cuerpo donde está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano, expulsando a los mercaderes de la 20th Century Fox que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones


Jesús de Montreal. Película de Denys Arcand (1989) con Lothaire Bluteau como protagonista. No se trata de una biografía histórica de Jesús, sino de un drama contemporáneo en el cual se repiten las situaciones narradas en los evangelios.
Daniel, un joven y destacado actor de teatro, pero retirado del mundillo del espectáculo, se reintegra a su actividad asistiendo a una representación de Crimen y Castigo. Allí Juan, señalado como "el mejor actor" declara que él no lo es, sino Daniel. Éste proyecta reaparecer en la actuación con una obra sobre Jesús. Entretanto, el padre Leclerc desea modernizar el Via Crucis viviente que representa en los jardines de la iglesia. Daniel acepta encargarse del asunto y va incorporando a su pequeño grupo a:
  • Constance, una antigua condiscípula, aparentemente madre soltera y quien trabaja (y vive a escondidas) con el sacerdote.
  • Martin,  un actor que se gana la vida doblando películas pornográficas.
  • René, otro actor que se dedica a narrar documentales, y sólo  pone como condición que le dejen recitar el monólogo del Tercer Acto de Hamlet.
  • Mireille, una modelo que desea actuar y es valorada y explotada sólo por su belleza física.
Todos abandonan sus antiguos oficios para seguir a Daniel  ("Al instante, dejando las redes, le siguieron", Marcos 1:18).


Éste investiga sobre fuentes históricas y teológicas recientes no muy bien vistas por las autoridades eclesiásticas. Finalmente la obra se estrena con gran éxito entre el público, pero que le crea problemas al sacerdote, quien cuestiona la representación. Pero por el momento han triunfado y lo celebran.








Entretanto Daniel acompaña a Mireille a un "casting" para un comercial de cerveza. Al ver cómo tratan a los actores y especialmente a las actrices, en este caso a Mireille, Daniel arremete contra las mesas, las computadoras, los equipos de filmación y fotografía y hasta contra los ejecutivos, quienes tienen que salir corriendo.

Daniel es interrumpido en el espectáculo y llevado a la cárcel, donde rechaza la ayuda de un abogado y es evaluado por una psicóloga, quien lo encuentra "más sano que la mayoría de los jueces". En libertad condicional, Daniel se reincorpora a la obra, no sin antes haber rechazado las tentadoras ofertas del abogado, experto en mercadeo e imagen pública, quien le ofrece poner Montreal a sus pies a cambio de concesiones en su estilo de vida y vocación .  Pero las cosas empeoran y la tragedia se avecina. El padre Leclerc les sugiere volver al guión original del Via Crucis y al rechazarlo los actores, termina prohibiendo la representación, pero los actores deciden jugarse el todo por el todo y arriesgan una última representación, en contra del padre Leclerc, quien manda a los guardias y policías a terminar con el espectáculo.

Cada vez Daniel se asimila más a su rol de Jesús y el final es previsible. Tras un accidente, Daniel sufre la pasión de los hospitales públicos (¡También en Montreal!) y al final es atendido tardíamente en el hospital judío. Con su muerte, sin embargo, Daniel logra dar vida, luz y felicidad a otros seres humanos al donar Mireille y Constance sus órganos para trasplantes, los cuales llegan a destinatarios de las más diversas regiones del mundo: una visión tecnológica de la resurrección.


Abren y cierran la película dos fragmentos del Stabat Mater de Pergolesi; al comienzo del film las dos cantantes (soprano y contralto) ensayan en el coro de la iglesia el Inflammatus et ascensus, acompañadas por el basso continuo en un gozoso allegretto que, a manera de halo, el vitral del rosetón de la iglesia parece acompañar. Al final de la película. las mismas solistas cantan en el metro de Montreal el adagio Quando corpus morietur haciendo una especie de karaoke con un reproductor de sonido mientras los transeúntes les arrojan monedas. Ellas parecen cargar también con el peso de la tragedia, a manera de coro griego.






IN MEDIA RES





La Pasión Mel Gibson (2004), en el más puro estilo homérico, nos recuerda los comienzos de La Ilíada en la cual no se nos echa el cuento del rapto de Helena ni  los cuernos de Menelao, sino que se entra en el relato "in media res", con la cólera de Aquiles, omite o da por sabido lo que precede a la Pasión y comienza con la agonía en el Huerto de los Olivos o Huerto de Getsemaní y el beso de Judas. De allí arranca el relato fílmico hasta el sepulcro abandonado por Jesús. Muchos flashbacks nos van completando la información con episodios de su juventud, de su predicación e incluso de su infancia. En este sentido se puede decir que la película está bien contada. Un cine muy actual, técnicamente impecable.



La actuación, tanto de Jim Caviezel y la de Maia Morgenstern como María (especialmente ésta) Mónica Belucci y en general el resto del elenco no dejan nada que desear.  Personalmente deploro que el hecho de declamar esas líneas en un idioma que no es el suyo (hebreo, arameo y latín, no recuerdo el griego) le confiera cierta lentitud a los diálogos. Me dijo un sacerdote bastante conocedor de la antigüedad que era casi imposible que un soldado romano hablara latín, pues esta lengua era privilegio de las clases acomodadas, lo que haría preguntarse si es válido poner a Jesús a dialogar en este idioma con Pilato. Humanamente hablando, aunque Jesús sabía leer las Escrituras en hebreo, hablaba arameo y era posible que no manejara el latín, por ser un simple carpintero. En cuanto a los soldados y el resto del pueblo romano, se comunicaban en griego "koiné" o común. Sólo más tarde el latín se convertiría en lingua franca en el Imperio... Eso me dijeron. No lo he investigado en profundidad. 

Quizá la crítica más acerba que se le ha hecho al film provenga de la supuesta exageración de la violencia física de los soldados romanos y el dolor físico sufrido por Jesús.
Es cierto que las Escrituras (especialmente el capítulo 53 de Isaías) profetizaban que el Mesías o "Siervo de Yahveh" sufriría físicamente por nuestros pecados, y que los Evangelios corroboran este sufrimiento por parte de Cristo. Asimismo, históricamente se sabe que los soldados romanos no se andaban con miramientos y mucho menos las joyitas que le mandaron a esa perdida colonia romana en Palestina. Pero, poniendo como ejemplo la flagelación, ¿qué dicen los Evangelios?  Veamos:

"Y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado" (Mateo 27:26)
"Y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado" (Marcos 15:15b)
"No encuentro en él ningún delito, así que le castigaré y le soltaré"  (Lucas 22:16)
"Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle" (Juan 19:1)

Observamos la extrema sobriedad del relato evangélico. En materia bíblica es importante no sólo lo que la Palabra de Dios dice sino también lo que calla. Si no dice mucho, ojo, no es porque no haya ocurrido, sino porque no es lo relevante. Y aquí caemos en el tema del dolorismo, que ha dado que hablar a algunos críticos y teólogos. Se ha dicho que Mel Gibson se ha inspirado en fuentes extra-bíblicas, especialmente en los relatos de la mística Catalina Emmerich y de Sor María de Jesús Ágreda, quienes, por muy respetables que sean, no son fuente de revelación: ni siquiera se podría decir que son doctoras de la Iglesia (como es el caso de Santa Teresita del Niño Jesús, quien insistía más en el amor de Jesús que en su dolor o en la mortificación física). Imponer una visión de la fe como si fuera la fe constuiría sino una herejía, una extralimitación. 
Nuestro valioso escritor y crítico de cine Rodolfo Izaguirre contaba en un programa de radio llamado El cine: mitología de lo cotidiano, que un crítico estadounidense llamaba a la película de Gibson ..."La más grande historia jamás contada...por el Marqués de Sade...".

Hay que destacar también lo positivo. Se ha escrito y hablado sobre antisemitismo en este film. He visto la película por tercera vez, tratando de encontrar algo que justifique este ataque. Lo único que encuentro es un apego al texto de los evangelios. Si leemos el de Juan, podríamos entonces tratarlo de antisemita por las veces en que se refiere a "los judíos" como oponentes de Jesús, especialmente desde el capítulo 18.
La Iglesia Católica ha declarado solemnemente que "...aunque las autoridades judías con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, lo que sin embargo, en su pasión se hizo, no puede ser imputado indistintamente ni a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy..."  (Concilio Vaticano II. Declaración Nostrae Aetate).
Pero al decir esto, el documento deja en claro que "las autoridades judías con sus seguidores reclamaron la muerte de Jesús". Este hecho lo muestra Mel Gibson en su película. Ni más ni menos. Como también destaca la extrema crueldad de los romanos. También aparece reseñada y filmada la responsabilidad de los líderes religiosos y quienes los siguieron en Jesús de Nazaret de Zeffirelli y con menos énfasis, en El Evangelio según San Mateo de Pasolini. Otras versiones, como la de Scorsese (que no pretende ser histórica) lo minimizan, al igual que Godspell, de la que trataremos en seguida. Y hasta en la versión actualizada de Jesús de Montreal se representa el papel de las élites religiosas judías de entonces, si bien en un tono de parodia. De modo que me parece injusta la campaña contra esta película apelando al expediente de ser políticamente incorrecta. Las inquisiciones reaparecen en muchas mentalidades y grupos.










 
DE LA REPRESENTACIÓN A LA METÁFORA

Godspell (David Greene) 1973.
Muchas veces el apego a la época del relato bíblico (en este caso evangélico) lejos de favorecerlo, impide que se produzca ese "escalofrío del contacto con el Misterio", según las palabras de García Escudero antes citadas. La literalidad (o presunta literalidad) en el mejor de los casos nos ubica en un pasado histórico (in illo tempore, "en aquél tiempo") pero no nos dice nada a nosotros del acontecimiento salvador del encuentro con el mesías. Por ello, Godspell, película de David Greene basada en el musical de Stephen Schwartz y John-Michel Tebelak, a mi juicio, es el mejor acercamiento religioso de los evangelios en el teatro y en el cine, porque no nos cuenta una mera "biografía de Jesús", como no lo hacen tampoco los textos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que son testimonios de una experiencia vivida, sino que nos permiten, mediante la metáfora visual,  transmitirnos y contagiarnos de la alegría del mensaje pascual.
En lugar de Palestina, en la película de David Greene, la acción transcurre ahora en Manhattan en la década de los setenta (aparecen las Torres Gemelas). Las túnicas y trajes del siglo I de Nuestra Era se trastruecan en disfraces de payasos, superhéroes y franelas juveniles. La sangre de Jesús es significada (no meramente simbolizada) mediante unas cintas rojas que cuelgan de los brazos del Jesús atado a una cerca que a su vez pretende significar una  alambrada electrificada.  Los textos del Evangelio según San Mateo, son re-presentados literalmente, pero en una especie de pantomima bastante brechtiana por los actores que no representan sino que significan a los apóstoles, quienes siguen al desenfadado Juan el Bautista (luego trocado en Judas, luego trocado en actor).  La  inspirada música de  Schwartz sobre textos de Tebelak muchas veces extraídos de los mismos evangelios o el Salmo 103 parafraseado por Lutero es hermosísimamente interpretada por todos y cada uno de los 13 miembros de la troupe que acompaña al jovial Jesús.
El tema de la resurrección de Jesús, además de ser el fundamento de la fe cristiana constituye un verdadero dolor de cabeza no sólo para los cineastas, sino que lo fue para pintores, escultores y demás artistas. Los relatos de los Evangelios son sumamente sobrios y no muestran el hecho de la resurrección sino una vez consumado: la tumba vacía, las apariciones de Jesús a los apóstoles. Toda la iconografía sobre el momento de la resurrección resulta decepcionante porque la resurrección de Jesús no es la mera reanimación de un cadáver, como en el caso de Lázaro o la hija de Jairo: es un acontecimiento que nos involucra a nosotros en cuanto creyentes: es justamente lo que constituye el misterio
En términos del filósofo Gabriel Marcel "...un misterio es algo en lo que yo mismo estoy comprometido [engagé] y que por consiguiente no es pensable sino como una esfera en la cual la distinción entre lo en mí y lo ante mí pierde su significación y su valor inicial". (las negritas son mías).

Lo que sigue es spoiler para quien no le gusta que le cuenten los finales

... Y ¡vaya que es extraño que un relato sobre el Evangelio sea una sorpresa!
Los discípulos llevan en hombros el cadáver de  Jesús por las calles desiertas en un amanecer de Manhattan, mientras la cámara los sigue en un plano-secuencia hasta llegar el borde de una esquina, donde el cortejo dobla a la izquierda. Todo esto transcurre mientras ellos cantan:


Long live God, long live God / Prepare ye, the way of the Lord
(En la versión teatral castellana:
Vive Dios, vive Dios / Preparad el camino al Señor)


En el momento en que la cámara pretende seguirlos, lo que consigue al otro lado de la esquina desierta es a una multitud de personas que se dirigen a sus trabajos, sus oficinas con el ruido y la algarabía de una urbe como Nueva York, mientras van apareciendo los créditos de la película. A mi modo de ver es la mejor representación de la resurrección




El cine religioso no se limita, por supuesto, a los evangelios ni a lo bíblico . ¿Qué hacemos con tanto material como el relacionado con cinematografías como la de Bergman, Dreyer, Bresson, Rosellini o Kieslowski?  Hay mucho qué hablar y compartir sobre el cine que emprende lo que Juan Pablo II llamaba "Los caminos de la negación". De eso hay bastante y es una tarea pendiente.



                                                  REFERENCIAS

Cardenal, Ernesto: Oración por Marilyn Monroe. Antología de Ernesto Cardenal. Buenos Aires Carlos Lohlé, 1971.
García Escudero, José María : Vamos a hablar de cine. Biblioteca básica Salvat. Salvat Editores, S.A, Estella, Navarra, 1970, p.112
Izaguirre. Rodolfo: Cristo en el empedrado camino del cine. Separata. Guión del programa radiofónico "El cine, mitología de lo cotidiano" s/f. Cedido gentilmente por el autor.
Sánchez, Prof. Peio : La presencia de Jesucristo en la pantalla, entre la representación y la metáfora
Departamento Cine Arzobispado Barcelona
Director Semana Cine Espiritual
http://www.semanacineespiritual.org/
Ocampo Izquierdo, Juan David: Jesús de Montreal. En http://www.angelfire.com/ultra/cristologia/R-montreal.html